Un río, una pasión por la pesca y la creencia de que compartir la naturaleza une a las personas. Así comenzó todo.
Todo empezó con salidas de fin de semana para amigos y vecinos. La palabra corrió más rápido que los peces mordían, y pronto cambiamos la orilla del río por un refugio de recreo en el corazón de la comunidad.
Hoy somos un centro de pesca y parrilla todo en uno — pero el espíritu sigue siendo el mismo. Mismas aguas, mismas madrugadas, misma bienvenida.
Cañas de fibra de vidrio, anzuelos afilados y técnicas que honran al recurso. Nada que no podamos explicar.
Las tardes largas y tranquilas hacen que la pesca sea lo que es. No se puede apurar una buena captura.
Un lugar de pesca debe sentirse como casa. Llegas como eres y te quedas el tiempo que quieras.
Nuestro día comienza al amanecer, cuando se encienden las brasas y se preparan los primeros peces. Para cuando abrimos, la parrilla está lista y todo el aire huele a pescado fresco a la leña. Es trabajo temprano, intenso y gratificante — y no lo cambiaríamos por nada. Hay una alegría real en servir un filete recién asado y ver cómo la comida hace que el día de alguien sea un poco mejor.
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Un equipo pequeño que ama la pesca y la buena comida — y probablemente ya conoce qué especie buscas.
Madrugador de siempre, conocedor de estos ríos, más feliz con una caña en la mano.

Prepara el carbón cada mañana y puede hablar horas sobre el punto perfecto de cada pescado.

El saludo cálido a la entrada y quien recuerda exactamente cómo te gusta tu trucha.
Llega sin prisa, pide tu pescado a la parrilla y quédate un rato con nosotros. Te esperamos.